“Acá, si no sos policía, militar o municipal, no hay trabajo”

28.10.2008 | 15.25

Los “quileros” son parte del paisaje de Cerro Largo. Jacobo es uno de ellos y en charla con En Perspectiva dijo que su actividad “ahora es un desastre”, ya que “viaja para un jornal diario de 150-180 pesos libres por día”. Además, destacó lo riesgoso de su profesión debido a la cantidad de garrafas que cargan, que a veces llegan a unos 420 kilos. “Es gente que viaja para sacar un sustento para comer todos los días, no es como los contrabandos grandes que son para ganar dinero”, aclaró sobre sus colegas.
“Acá, si no sos policía, militar o municipal, no hay trabajo”
“Acá, si no sos policía, militar o municipal, no hay trabajo”

(emitido a las 8.42 horas)
EMILIANO COTELO:
Entre la ciudad de Melo y la localidad de Aceguá hay unos 60 kilómetros de distancia por la ruta 8. Si uno toma esa ruta, al rato se encontrará con un paisaje de sierras muy pintoresco que se abre a los cuatro costados, un paisaje típico de esta zona del país.
Pero si en cambio prefiere mirar un poco más de cerca, si pone sus ojos en la ruta, es muy probable que también se encuentre -salpicado en ese mismo camino- con otro elemento típico de Cerro Largo: los “quileros”.
Hoy, la mayoría de los “quileros” viaja en moto desde Melo a Aceguá, a veces varias ocasiones en un día, trayendo a sus espaldas una montaña de productos que después colocará en la capital del departamento.
Es normal verlos por la ruta 8 -nosotros mismos pudimos observar a algunos de ellos este fin de semana- portando por ejemplo hasta 12 o 13 garrafas de gas de 13 quilos en cada una de estas motos.
¿Cómo es hoy la actividad de un “quilero”? ¿Cómo trabajan? ¿Cuántos son? ¿Por qué desarrollan esta actividad? Vamos a averiguarlo con un testimonio en primera persona.

***

EC – Rosario ¿dónde estás tú ahora?
ROSARIO CASTELLANOS:
Yo estoy exactamente de vuelta en la ciudad de Melo pero en el límite de la ciudad, o por lo menos en el límite donde la ciudad pierde sus calles asfaltadas, pavimentadas. En una esquina donde se encuentra un típico almacén de barrio, de esos locales chicos, atestados de mercadería, heladera, mostrador, exhibidores.
external image melo_moto.jpgEste lugar además tiene en su puerta una moto, una de estas motos que ahora descargada uno se pregunta cómo logra hacer –aún cargada o descargada- ese trayecto.
Es una Honda 125, bastante traqueteada por cierto, a la que en el lugar que corresponde al asiento le han colocado una base de madera (como una bandeja de madera) que tendrá unos 40 centímetros por unos 70 centímetros y precisamente esa es la base que comienza a ser la torre de 14 garrafas de 13 quilos; calculo que suman 400 quilos lo que carga esta motito. Por supuesto me aclararon que están reforzados todos sus elementos de sostén para soportar esto.
Pero sobre la base de las cuatro primeras, que se apoyan en esta plataforma de madera, comienza a armarse la torre de tal manera que el chofer se sienta prácticamente sobre el tanque de nafta de la moto.
¿Por qué la moto y por qué el almacén? Porque Jacobo, propietario del almacén, tiene a su vez esta otra actividad de “quilero”.
EC – En los últimos tiempos la diferencia cambiaria hizo que el negocio de los “quileros” quedara reducido. Hoy además de garrafas de supergás ¿qué otras cosas mueven ustedes?
JACOBO:
Yo hace 17 años que ando en la ruta aquí y logré poner un comercio medio chico y me revuelvo con el comercio. Pero cuando empecé era el furor del “quilero”. Se cargaba en bicicleta, se cargaba en ómnibus, después con la diferencia de cambio cambió mucho. Ahora es un desastre, uno viaja para un jornal diario de 150-180 pesos libres por día. Tenés que trabajar todo el día, hacer dos viajes, para sacar un jornal que te da apenas para comer, y cuando rompés la moto no te da para nada.
Antes daba más, ahora con el cambio cada vez deja menos. Por eso cada vez es más normal porque no hay trabajo, entonces la gente agarra una moto, se dedica, va y trae cosas.
EC – ¿Qué es lo que traen? ¿Garrafas y qué otra cosa?
J – En el caso mío garrafas.
EC – ¿Solamente garrafas?
J – Somos un pueblo de frontera, estamos a 60 kilómetros y siempre [se usó] el gas brasilero. Ahora se vende mucho gas uruguayo también pero la mayoría de la gente tiene “casco” brasilero entonces tiene que haber alguien que traiga esas garrafas.
EC – ¿En algunos casos no hay más remedio que poner una garrafa brasileña?
J – Seguro, toda la gente tiene “casco” brasilero, el “casco” uruguayo es muy caro entonces todo el mundo usa el gas brasilero.
EC – ¿A qué le llama “casco”?
J – El “casco” es donde va el gas.
EC - ¿Cuánto cuesta una garrafa cargada en Uruguay y cuánto cuesta una cargada en Aceguá?
J – En este momento están al mismo precio, la uruguaya sale 340 pesos y allá sale 320. La tenemos que traer y venderla más cara que lo que la venden acá.
EC – Entonces no estamos hablando de que la diferencia sea el precio.
J – No, no estamos hablando del precio, estamos hablando de la necesidad de la gente pobre, porque una familia pobre no puede disponer de 2.000 pesos para cambiar un “casco”, entonces tenemos que traerla nosotros.
EC – ¿Entonces la gente paga una garrafa que es más cara que la que se vende acá?
J – Paga un poco más, poca cosa, 20 o 30 pesos más.
EC – ¿Y cuánto ganan ustedes entonces por cada garrafa?
J – Te terminan quedando 20 o 30 pesos libres por garrafa, ponele 20 pesos; 14 garrafas son 280 pesos. El día que rompés la moto no te queda nada.
EC – ¿Y la aduana no los para?
J – Sí, la aduana controla todo, pero hay maneras, hacer caminos y todas esas cosas. Lo que pasa es que, como te dije al principio, es un pueblo donde no hay trabajo, no hay nada, y la necesidad de la gente te lleva a decir “bueno voy y traigo una garrafa, gano 20 pesos en una garrafa y hago algo por lo menos”, es como una costumbre.
EC – Recién contaba Rosario cómo estas motos han sido reforzadas para poder bancar el peso que ustedes le ponen encima, porque si estamos hablando de 14 garrafas, cada una de las cuales tiene 13 quilos de gas, en total ¿qué peso le ponen?
J – Tiene 13 quilos de gas más la carga, pesa 29 o 30 quilos completa. Son 420 quilos más el peso mío -yo peso 105 quilos- le estaba diciendo a ella que son 525 quilos. Estás arriesgando la vida, yo tuve un accidente en la moto, pinché y estuve cinco meses que no pude trabajar, me quebré los dos brazos. Andás arriesgando la vida, lo que pasa es que tengo una familia grande, los trabajos acá son de 4.000 o 5.000 pesos por mes, te morís de hambre con esa plata.
Todo eso te lleva a la necesidad de salir a la ruta, salir a algún lado a buscarla, no hay trabajo…
EC – Usted dice que pasó por un accidente. En un caso de esos ¿no hay riesgo de explosiones por ejemplo?
J – Lógico… yo pasé 20 días internado esperando en el Clínicas para que me operaran los brazos. Tenía dos gurises ya, te morís de hambre lamentablemente…. Yo he ido armando un comercio aquí y viajo para mí como quien dice, pero la mayoría de los colegas que viajan, los parás y les preguntás y la verdad que todos se mueren de hambre. Desean agarrar un trabajo de 5.000 o 6.000 pesos igual para poder largar esto porque no da nada, cada vez da menos.
EC – Otra duda de tipo práctico: ¿cómo hacen para mantener el equilibrio de la moto con todo ese cargamento encima?
J – Todo es costumbre, te vas acostumbrando. La primera vez cargás 4 garrafas y después empezás a cargar cada vez más y te vas acostumbrando a la carga. Viene todo progresivamente. Yo me acuerdo que cuando empezamos con las motos estaban dejando las bicicletas -que salieron en la película del Papa-; se cargaba en bicicleta. Después empezamos con las motos, después hubo una época que se “quileaba” hasta en camiones. Pero todo eso pasó, el real dejó de dar, y la moto es lo único que va sobreviviendo ahora; la moto y los ómnibus, un poco.
EC – ¿Y qué pasa si vienen cargados y tienen que frenar?
J – Andamos con un palo para frenar la moto, es un fierro que lo ponemos y la paramos. Si no tenes que parar contra un andamio o algo así…
EC – ¿Cuántos son los “quileros” hoy en Melo?
J – Hoy en día, motoqueros no sé, pero no son muchos, serán 30 o 40 que viajan todos los días, a veces viajamos 15. Ya te digo, la crisis es terrible y la barra va abandonando. Algunos se están yendo para Maldonado a trabajar, como cada vez da menos esto...
Por eso es que a veces vienen las aduanas -sin hablar del tema político- y se encuentran con que la realidad de acá es la falta de trabajo, es gente que viaja para sacar un sustento para comer todos los días, no es como los contrabandos grandes que son para ganar dinero, acá lo hacemos para comer.
EC – ¿Usted vio la película El baño del Papa?
J – Yo no la ví porque no estaba acá, pero escuché todo el comentario, sé más o menos, vi cuando estaban filmando. Son grandes realidades que pasaban en aquella época, por caminos y eso. Pero antes valía la pena subirse a una bicicleta e ir con 4 garrafas, ahora tenés que ir en una moto y si tenés un camión vas igual, pero no hacés la misma plata que hacías antes.
Antes rendía mucho más, ahora el dinero es… es lo mismo que los sueldos, te dicen “te pagamos un sueldo de 4 o 5.000 pesos”, y no te da ni para vivir. Una mutualista te sale 1000 pesos, si tenés 4 gurises como yo, me muero de hambre. Por eso es que uno busca la vuelta acá en la frontera.
Acá si no sos policía, militar, o municipal, no hay trabajo. Y ese es el tema por el cual yo defiendo cuando viene la aduana. Nos complica y nos amarga, porque vivimos para comer y cuando nos toca la aduana nos matan, nos sacan algo y desaparecemos todos porque no hay trabajo.